Home Historias de vida Una mujer de 40  menos 1

Una mujer de 40  menos 1

by Mar Marquez
Una mujer de 40  menos 1

Una mujer de 40  menos 1 y seis huevos del cero


Escuchar el Ten de Pearl Jam me almatransporta a un viaje anterior e interior en el que continúo. No me sorprende la respuesta del espejo, será porque no le hago preguntas. Criarse con una madre que te grita desde el baño mientras se echa aceite y limón en la cara algo así como “¡Pues yo me veo muy guapa!¿No? ¿Para la edad que tengo?”es lo que tiene…la completa anulación sobre la consciencia de la edad.

Nuestra sociedad está construida sobre el sistema de edades. Nuestro sistema es adultista y esto implica un homenaje al vigor, por lo que el ‘fuera de juego’ viene marcado por la pérdida de éste.

Leemos vigor y pensamos en pollas erectas; hombres musculados que penetran como taladros; que te abren el tarro de mermelada y aparentan que te subirían la escalera en brazos, aunque nunca lo hagan. Ese es el ideario espontáneo que mana de este brío. (¿Nos quedamos un puñado de cuántos fuera? )

Pero bueno, el vigor no es solo un referente de la edad biológica. El vigor del espíritu, la energía interior de un ser vivo, cuestiona tus edades psicológicas, sociales y funcionales, también. No hay escapatoria, éstas no las remedian ninguna cápsula vigorizante.

Y pienso esto mientras se me mueven los tríceps al son de las planchas del pelo. Mientras pruebo nuevas formas de masturbarme y termino quedándome dormida. Mientras me niego a ir a Medias Puri (disco de moda en Madrid) porque imaginarme en la cola me da una pereza que me espanta.

Desde una perspectiva que posiciono como un foco de luz , logro plasmar en carteles legibles los mensajes del subconsciente. En ellos leo el fruto de este miedo plantado y regado por un sistema al que poco le preocupas tú y tus ojeras. Miedo. El miedo a la pérdida de vigor se traslada en la mujer a la frescura de la belleza facial, la tersura corporal, la decadencia uterina, los sempiternos horizontes profesionales, la derrota en el amor romántico y en sexualidades curiosas como la mía, con la sensación de haberme perdido lo que me merezco en una cama cotidiana.

¿Voy a celebrar este cumpleaños vestida de conejo de Alicia? ¿Es tarde para todo, es tan tarde, es realmente tarde? ¿Para qué? ¿Según quién? ¿Respecto a qué? ¿ Qué nos indica, qué nos marca, qué cuenta de nosotros y a dónde nos lleva? ¿Para qué sirve , dónde nace, qué ordena?

Hay edad biológica, ósea (o sea, ósea, sí…perdón jijiji). Y a pesar de que las operaciones estéticas y la venta de pócimas apunten más a una reyerta contra esta longevidad fisionómica, me atrevería a asegurar que no es más que el reflejo del miedo a la edad social.

Y , oye , mira que te diga; aun viviendo yo y mi perspectiva con consciencia y juicio crítico mi propio contexto, sintiéndome lo justamente especial que nos sentimos todos los que nos queremos a nosotros mismos, termino yo y termina ella (mi perspectiva) cabalgando en las crines de los mismos jamelgos.

Porque hay días que me siento a la deriva en la cinta transportadora de la caja de un supermercado. Soy una cajita que espera su turno. Ordenadita y formal, aguardo paciente mi turno. ¿Cuál será mi valor? Pues bueno…barajo que…es probable…según mi coste…teniendo en cuenta mi propia inversión…bip, biiip! y… súbitamente me asalta el pánico;

¿Y si he caducado?

Me tropiezo mientras corro despavorida a la pizarra de las revisiones. ¿Dónde está el test? ¿Y cuál es la puntuación ? ¿Pero cuál es exactamente el exámen? ¿El que te autovalida para seguir sintiendo la vida como te marca el pulso de tus venas? ¡¡Justo!! Ahí lo llevas; cógete el coño y hazte la muerta- mi abuela Paca dixit.

Dicen que la edad es un estado emocional. ¿Carpe Diem?

¿Soy una mujer de 40–1 de esas, empoderada? ¿Es el empoderamiento la palabra mágica de un autoengaño legítimo? ¿Hay una oficialidad ‘en el sentirse’ de los capítulos de la existencia?

Empoderarse, empoderarse , empoderarse. …me suena a autoengaño, autoengaño, autoengaño.

Quítame poder, acompaña mi camino, quiero descansar. ¿Me oyes?

Un excesivo bombardeo de riendas que tomar puede tener un efecto agotador en nosotros, los jinetes. Hay veces, que exhausta, formulo en la columna semanal del boletín de mi biografía una denuncia a mi autoexigencia. La condeno, la llevo a juicio y me permito no ser agradecida con lo que tengo; al menos por unas horas, en días sueltos de mi hormonada existencia.

Hay algo de la palabra poder que me aleja de la palabra amor.

Tener las riendas de mi vida no es estar empoderada, es asumir una realidad que he elegido conscientemente. Los tropiezos que nos cabizbajan no se superan adoptando una postura poderosa, sino reflexiva. Empoderarme me llevó a sentir orgullos que no me defínian, y a advertir, desde esa cima, que los días eran batallas y la vida una guerra que ganar. Tiene su uso y sentido, pero creo que la usamos en exceso…

Quiero vivir mis miedos desde el regazo. No quiero darles de hostias para que vuelen como gorriones acojonados por mis aspavientos. Quiero acariciar la cabecita de mis miedos, así entre los ojitos, y despertarlos y animarlos a salir de paseo…de la mano…con dulzura…

Y en esos días que pasarán esta edad de vértice, me sentiré tan bien y tan mal como me de la gana, y así:


Unos días serás la más desgraciada porque morirás sin sentir la oxitocina de la maternidad, que tanto se empeñan en recordarte madres poco empáticas a las que sonríes de vuelta porque, maldita sea, a tí te sobra empatía.

Un kilo de arroz seco en la cinta del supermercado. 0, 79 €

Otros días, te pondrás vaqueros rotos y medias de red. No sabes exactamente donde llegaste a verlo, así que asumes que te lo has inventado tú y que molas mazo. Las deportivas (los tenis de toda la vida…) te hacen andar pizpireta, ágil, ligera de peso y de igual manera sientes el cerebro. Se podría formular que tu ánimo despertó en deportivas esa mañana pisoteando la edad que no es más que un constructo social, ¿no? Joder, pues yo que soy una rebelde, me compro unos shorts y me tomo un par de cañas sola. Porque lo bonito de esta edad es la paz interior y la seguridad que por fin alcanzas a sentir después de tantos años de vergüenzas, complejos y comparativas. Esos días en los que el verbo refanfinflar cobra todo su sentido:

El otro día salí de la peluquería a la calle con el tinte puesto. Un cigarrito en la puerta, que estaba la tarde mu bonica. Ni la bata, la toalla, la plasta en la cabeza ni el plástico me frenaron…Suena a ejemplo frívolo de libertad, pero es una realidad como un castillo de grande.

-Que bien me siento Antonio, hoy cumplo 40 -1 y deseando cumplir 40 más para llegar al nivel ‘salgo en zapatillas y bata de casa a dar una vuelta’ Dame fuego, anda.

Unas cervezas de trigo y una base de bizcocho para rellenar 5,47€

Pero luego vuelve el fustigamiento otra vez. Y empiezas con que los últimos 10 años los tiraste a la basura en tu último trabajo. Y te percatas de que abandonas ciudades porque huyes de recuerdos, y que abandonas barrios por lo mismo. Que también abandonas casas porque no atinas a donde poner el huevo, y que en el fondo, ni sabes el huevo que quieres poner. Das gracias por no estar encerrada en una caja con 24 horas de luz pero tampoco te sientes libre de elegir debido al edificio hormigonado que han levantado tus miedos. Pero, ¡estamos de enhorabuena! ahora por fin empiezas a rozar aquello que te habías propuesto hace 20 años. Ahora. Te sientes retrasada en 20 años… y entiendes por qué el ánimo de tus deportivas te hacen sentir tan genial.

-Llevo un retraso de 20 años – musitas al teléfono mientras miras tus zapatillas pensando en qué camino desandar. Al otro lado, una voz que te contesta:

-¿Qué dices chalada, tienes resaca? – Y justo ahí se acaba tu pena.

Seis huevos ecológicos de gallinas felices, del cero. 2,49 €

Y comienza el peloteo de tu amiga. Esa que vive igual tú, pero tú piensas que ha conseguido mucho más en la vida. Se inicia el baile de halagos; que si cuánto vales (yo aún me pregunto eso desde la cinta del super, se lo digo y me manda a la mierda) , que si cuánto de lejos vas a llegar y te recuerda todo lo bueno y divertido que has hecho en la vida. Entonces pides perdón por haber pasado estos días decidiendo tener una vida de científica, escondida de otros seres humanos para solo ser una estudiosa observadora. Ya había elegido situarme a ese lado de mi clasificación de los seres humanos: los que viven la vida y los que los observan. Me estaba ya casi matriculando en sociología, antropología, psicología y filosofía a la vez. Había decidido ser una mujer a un libro pegada cuando tu amiga te recuerda el corazón que late en tu propio pecho.

Un par de tomates corazón de buey, 3, 01€


¡Al final te has empoderado, joder! Sin percatarte, te has venido tan arriba por no irte tan abajo que has decidido celebrar esta paradoja del cumplir todo un año en un sólo día. Te has convencido de que tu idiosincrasia es respetable o incluso admirable (eso si tu amiga ha hecho bien su trabajo) y descubres que lo único que necesitas es dar y recibir amor. Amor de hermanas, de padres, de amantes, de sobrinos. Amor de amigas y amigos, nuevos, viejos y conocidos.

Se me constreñían las vísceras cuando oía Black en mi dormitorio amarillo, con ese póster de la ballena que compré como reflejo de lo que sería mi libertad, desde una radio cassette de doble pletina y una guitarra española que fantaseaba con ser acústica. Por igual, se me agarrotan las tripas ahora paladeando Alive en un estudio de paredes blancas, con un desnudo artístico en la pared, Spotify sonando a través de un Mac y una batería electrónica con mucho polvo por quitar.

Me veo y me saludo directamente, sin perspectiva: Hola, soy yo, ¿todo bien?

Llegué a mi 39 cumpleaños sin canas y con algo de bigote; con una caja de Amor sin etiquetas y sin precio, imposible de comprar en ningún supermercado. Gracias a todos los que estáis dentro.

«Uno es jóven mientras comprende el mundo»

José Ortega y Gasset

Foto de Portada: Phil Silvers, Rita Hayworth & Gene Kelly — Cover Girl (1944)

Radio cassette de doble pletina, te permite grabar de una cinta a otra. Todo un lujo a la hora de preparar tus cintas mix para fiestas o para ese regalo tan especial, de carátula currada a boli.

Entradas Relacionadas

Leave a Comment