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Tocándome.

by Mar Marquez
Tocándome.

Tocándome.

Thanks for ‘coming’, el placer es mío.


Creo recordar como en un sueño a mi madre diciéndome ‘no te toques ahí que es muy delicado y te haces daño’.

La siguiente imagen en el flash de mis recuerdos de placer carnal es esa en la que me dejaba caer al borde del colchón y me quedaba así espatarrada sintiendo una presión placentera que simplemente estaba ahí, sin más.

También recuerdo ver la televisión boca arriba con las piernas cruzadas sobre el cabecero del sofá de escay y las manos en la entrepierna, ejerciendo una buena fuerza mientras Espinete cantaba. (Nota: Chema el panadero de Barrio sésamo fue mi gran amor. Era Rubio, cantaba,bailaba y siempre daba buenos consejos. Enrique de Enrique y Ana también me quitaba la respiración. Los amaba a los dos por igual. Ya se me veía venir….)

Más tarde llegó la ducha, un caudal casual que no tengo la menor idea de cómo fue a parar entre mis piernas. Me hice una maestra en la materia, aprendí a quitar la alcachofa y jugar con el flujo de agua. Como cuando veía a mi abuela regar las rosas del arriate.

Luego vinieron los libros y los cómics a escondidas, benditas mis hermanas mayores que siempre dejaban alguna lectura al alcance de mis curiosas manos. Coartada perfecta: libro erótico más comic Superhumor encima, en un solo gesto ¡plof! me libraba de la condena a la cárcel de la vergüenza.

Porque yo, fiel a mi época, he crecido sin educación sexual.

Aprendí como un animal. Por condicionamiento operante. Por la repetición de actos que me generaban placer. Un maravilloso aprendizaje asociativo en el que no intervenían más elementos que mi placer y yo.

Nadie me lo contó. Ni tenia a nadie con quién hablarlo. Ni me asusté, ni me sorprendió. Tan espontáneo y natural que no ocupaba mas tiempo en mi mente que tan solo cuando ocurría en sí mismo.

Era. Ocurría. Es. Ocurre. Mindfulnes.

He tenido suerte porque, a pesar de escuchar conversaciones de machotes adolescentes que se pajeaban en grupo y se intercambiaban revistas quedando mi sexualidad temprana como un invisible para ellos ,para ellas y para el mundo, no salí damnificada.

Me cabrea comprobar que todavía existe este tabú.

Me mosquea pensar que disfunciones como la anorgasmia pueda tener como uno de sus posibles causantes una falta de autoconocimiento corporal, una serie de creencias y mitos que autolimitan esta práctica, una carencia educativa en sexualidad femenina y una condena social sobre la libertad de expresión sexual de las mujeres disfrazada de palabras como: tener pudor, lo íntimo, la discreción y la elegancia.

Yo solía decir un frase que corregí hace tiempo: ‘ me masturbo como un hombre’ ‘ mis necesidades sexuales son muy masculinas’. Craso error: no tenemos ni un papel de figurantes en la historia de Onán.

Ni hombre ni mujer. Me toco como un ser humano que se quiere a sí mismo y se regala placer. Me he masturbado toda la vida con ganas, con pasión por mí. Me masturbo como cualquier persona que quiere hacerlo, con la frecuencia que me apetece, como me apetece y donde me apetece.

Tocándome he aprendido a sentir y por ello he podido enseñar a mis amantes cómo hacerlo. Al igual que les he podido enseñar que el peor regalo para mí es un peluche, o que me encantan las películas de zombies. Mismo nivel.

Para mí las pajas son el origen, la práctica mas completa en la tesis de tu propia sexualidad.

Es el regalo de quererse, de conocerse, de darse un placer espontáneo o programado, con o sin pareja, con o sin espectadores, con o sin objetos o material visual. Como ducharse con agua muy caliente, como comer un dulce viendo el capitulo nuevo de tu serie favorita. No hay mejor ni peor forma o frecuencia.

Sé que ésta fue la clave de mi plenitud sexual con mi novio aquel de quinceañera. Y también sé que ha sido la guía que me ha mantenido cuerda en las varias dificultades emocionales y sexuales que he afrontado en mis años y vivencias posteriores.

Tocarse es escucharse y amarse. Desde que las manos se te van solas. Desde que tu vaivén de niña sobre una silla empieza a incomodar a los mayores.

Foto de Portada: Egon Schiele — Totes Mädchen — 1910

El gran masturbador.
El gran masturbador es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalípintado en 1929. Se conserva en Madrid, en el Museo Reina Sofía pues fue legado por Dalí a España.
Este cuadro tiene las características de toda su pintura surrealista y posee una unidad equilibrada a pesar del gran número de elementos que presenta. Refleja el malestar del autor que temía, incluso, perder la cordura. Tanto el título, como el motivo central no dejan dudas sobre las implicaciones sexuales del cuadro; el sexo era una de las obsesiones del pintor. https://es.wikipedia.org/wiki/El_gran_masturbador


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