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Taller Masaje Erótico y Cuerpos Fluidos.

by Mar Marquez
Taller Masaje Erótico y Cuerpos Fluidos.

Taller Masaje Erótico y Cuerpos Fluidos.

Reflexión dos días después de impartir una sesión.


El diálogo entre pieles embellece el alma.

Tras la conducción del taller de Masaje Erótico y Cuerpos Fluidos junto a mi colega de profesión Sergio Fosela, me suelo retirar a mis aposentos, cual dama del Siglo de las Luces sobrevenida de una excitación sentimental que me quita el aliento, y debo urgentemente subir a aflojarme el corsé.

El corsé de rutinas empadronadas en la Ciudad del Cotidiano, que me merman la capacidad de sentir.

Generar el ambiente idóneo para que lo que tiene que ocurrir ocurra, hace de nosotros profesionales entregados a nuestra carrera. Recorrer con cada grupo la montaña rusa de la seducción, el deseo y la entrega, siendo amasada, en cada caricia dibujada entre ellos, la propia sensualidad de nuestros corazones, nos declara sin pudor y me recuerda con vehemencia cuánto de humano somos; como si esta característica no fuera inherente, como si el ruido de lo diario destacara esta cualidad indisoluble solo en determinadas circunstancias, como ahora es esta.

Subo a mis aposentos con acalorado torrente en las venas, seducida por lo meramente perceptible, entregada al cuerpo y embriagando la mente con el éter de la sin razón y el sí sentir.

Conforme trascurre la sesión de 4 horas, cada asistente emana su perfume, su esencia intransferible e indivisible que le convierte en ese otro diferente al resto de los otros. Comienzan a brillar en canon, como los encendidos de las luces de la feria…primero unos por aquí , luego las de más allá. Cada ser en sus tiempos propios, y Sergio y yo leemos estos momentos, acompañamos la fuerza de estas miradas y agradecemos la ganas de vivir de cada centímetro de sus pieles que poliniza los metros cuadrados de la sala.

Borracha de placeres ajenos , ebria de emociones indirectas, beoda de las nuevas experiencias forasteras , pedo del enamoramiento de los otros y como una cuba de la erótica de los demás, aquí, en mis aposentos del siglo XVIII evalúo la sesión:

“ Respondemos a un momento que centraliza el trabajo como billete de vida. Dinero como cápsulas de tiempo y píldoras de felicidad. Tiempo que nos falta, que nos cansa, que nos roba y nos separa.

No hay tiempos para, ni tiempo de.

En estas sesiones desaparece ese factor temporal acuciante, desaparecen responsabilidades para darle paso a la espontaneidad y se tiende una mano a ‘lo imprevisto’ para ayudar a transitar por ese pequeño hueco de 4 horas a tus instintos.

Ellos son como si siempre hubieran estado ahí, desconocidos ante mí, con su esencia distintiva en la mirada.

Y yo la veo y la siento, y se miran y se sienten y las pieles bailan, y las pieles oyen, emociones sin nombre ni apellido, energías sin cara ni cruz. Nace un todo, un orden, un sentido de la vida ancestral, carnal, existencial que me hace comprender durante un rato, un poco más la vida.”

Abrazo a Sergio y me cercioro de que no estoy soñando. ¡Hasta la próxima, queridos desconocidos!

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