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Polla-pequeña: mi secreto

by Mar Marquez
Polla-pequeña: mi secreto

Polla-pequeña: mi secreto

¿Quién se cree que el tamaño no importa?


Después de leer unas decenas de páginas sobre el tema, por eso de documentarme antes de escribir mi opinión personal, me he quedado con una ceja levantada y una mueca en la boca. Una hemiplejía gestual que me acompaña mientras resbalo por estas palabras.

Sorpresa, incredulidad, dolor y confusión.

La maldición de la pequeñez en el centro de la construcción de la masculinidad. Arquitectura fallida, cimientos endebles sobre los que construir una seguridad de macho cabrío. Tener una polla pequeña es el secreto que esconden muchas braguetas.

Y ahora vengo yo a decir que el tamaño no importa, y me quedo tan pancha.(Acabo de perder la cara de Pierrot con la que empecé a escribir )

“El tamaño no importa”

Frase hecha, hipercocinada, que pierde la sustancia y el valor de su mensaje pasando a ser pasto de burros.

“El tamaño no importa, el tamaño no importa, el tamaño no importa.”

Un mantra que ni vibra ni sosiega la mente, porque ¿cómo luchan estas 4 palabras frente a toda una cultura de la imagen?, ¿frente a toda una cultura sin educación sexual?, ¿frente a toda una cultura sexista que cultiva desigualdades de género? Cultura, o lo contrario; que enaltece los genitales como centro de placer y los dota de significado a través de falsos mitos que hacen mucha mella en la cabeza y el bolsillo de los hombres.

Jess Extender, Técnica Jelqing, Bombas de Vacío, Píldoras Crecepenes, Vendajes agresivos, Pesas. Todos nombres propios del miedo.

¿Quién cojones se va a creer que el tamaño no importa?

En los reportajes titulados de este modo se aportan datos, estadísticas, cuantificación sobre la que se basan una barbaridad de artículos de mierda que provocan creencias dolorosas y equivocadas.

Los centímetros de polla media en España son…un micropene es….en Oriente… y en África…..”

Así comienzan los artículos que defienden que “el tamaño no importa”:con números. Muy lógico todo.

Y entre medias un lector, cagado de inseguridad y cargado de secreto, que intenta acurrucarse en esta mullida frase en la que no termina de acomodarse: ‘el tamaño no importa, el tamaño no importa’ . Con desasosiego vuelve a medírsela con el metro de Ikea, y vuelve a maldecir su suerte, y vuelve a googlear buscando remedios caseros, ortopedias y el foro de muchos, consuelo de otros tantos….

¿Para qué vale medirse la polla? ¿Para qué vale medirnos cualquier parte del cuerpo?

Es de locos afirmar que es lo mismo una polla grande que una pequeña.Es de locos decir que las pequeñas dan este placer vaginal de llenado y plenitud. No , no lo dan.

Vale, ya está. Ya lo he dicho, el tamaño sí importa y una polla grande penetra, invade y llena. Toca varios puntos de placer a la vez en su paseo de subidas y bajadas, y aporta una sensación de plenitud proporcional a los centímetros que ocupa. Una pequeña no. Bien. ¿Punto y final? ¿Eso es tener un encuentro sexual para vosotros en vuestra cama? (Pues borradme de vuestros contactos).

¿Se miden las lenguas?, ¿los dedos de las manos?, ¿de los pies? ¿Se miden las palabras, en sus dos sentidos?, ¿se compara el calor corporal?, ¿comentáis sobre la lubricación? ¿Y los sonidos guturales de placer?¿Qué decir sobre la fuerza o delicadeza de una caricia o azote? ¿Y el olor? ¿Comentáis sobre vuestra capacidad imaginativa, sobre las fantasías que siempre lo serán?, ¿sobre la rotura de tabúes o la inmersión en nuevas áreas corporales?

Entonces, a ver que yo me entienda, no habláis de vuestra técnica amatoria pero sí os medís la polla y hacéis bromas sobre ello desde la cima de la estadística de promedios.

Tenemos que reparar en que, probablemente, en este tipo de sexo que por vagancia tenemos, las longitudes se estén acortando aún más. No hay diversidad, no hay recursos y si nos hemos creído que follar es penetrar , nos pesarán estos centímetros que creemos insuficientes para el resto de nuestros días.

Me da rabia, me da mucha rabia haber escuchado a esos amantes (plural, sí) de polla corta que he tenido participando de las mismas bromas clasistas de los demás; una rueda de risas mentirosas disfrazadas de caperucita roja pero en versión cobarde. Siempre me han entrado ganas de decir en alguna reunión: “Diles como tienes la polla y cómo te ligas a las tías. Díselo a todos joder. ¡Hey, escuchadme! Aquí el amigo, que quiere deciros algo hoy: ¡que sale del armario con la bragueta abierta!”

Salid de vuestro armario.

Cread un puto hasthtag .#orgullodepequepolla #pichacortalover #sharkcrocsandshortcocks

Si los que se autodenominan asexuales lo han hecho, si las modelos con colonoscopia lo petaron y las mujeres masectomizadas enseñaron sus pechos heridos, vosotros también podéis. Sí, sería dura esta exhibición social ante vampiros de pacotilla pero la recompensa podría ser inmensa. Vosotros lo sabéis mejor que nadie: guardar ese secreto…, esas huidas de las duchas comunes…, esas desviaciones de conversación…

Y sin embargo, mi opinión dice que:

Una polla pequeña te excita por verla crecer hacia la erección, como el tallo de una flor a cámara rápida, ves como de la nada esos centímetros se triplican y se muestran exuberantes en su rojez sanguínea. Y tú , que la has hecho crecer, te sientes muy poderosa.

Una polla pequeña disfruta acariciando tu paladar desde el glande hasta su base sin que quedes ahogada. Hondas felaciones placenteras para todos los que juegan, apetecibles de ser repetidas.

Penetraciones vaginales con estimulantes golpeos de entrada y salida en los 3 y 5 centímetros más sensoriales de nuestra vagina. Queridísimas penetraciones anales que acarician tu esfínter lejos de invadirlo grotescamente. Y pelvis que se baten contra tus nalgas en ambos profundos casos.

Maravillosos los cunnilingus, el magreo de genitales con dedos hambrientos, el despierte mental de los que no se sienten completos y se esfuerzan por superarse en la cama.

Los pichacortas juguetones que usan dildos, fundas extensoras y todo tipo de juguetería erótica pueden llegar a tener una plenitud sexual envidiable para los muchos de centímetros de más.

El tamaño afecta al comportamiento que tiene un hombre cis en la cama. Pero no en el orden de privilegio que solemos pensar.

Otro día escribiré de mi fascinación también por las pollas grandes. Porque no sé si a esta altura del texto he sabido explicar que ninguna es mejor que la otra, que solo se ocupan de asuntos diferentes, y que cuanto mayor sea nuestra carta de menú sexual más partido sabremos sacarle a cada miembro .

Como siempre repito, mi amor por cerebros gigantes me hace temblar bajo el cuerpo de cualquier color, tamaño y condición.

Por esto y por todo lo anterior, antes de pelearte y odiar a tu corto pene, cómprate libros que alarguen tu mente.

Foto de Portada: Arborescencias de Andy Goldsteing, Buenos Aires, 1943.

“Los valores acerca de la belleza masculina eran completamente diferentes en la Antigua Grecia. Hoy, los penes grandes son vistos como de gran valor y masculinos, pero en esos tiempos, la mayoría de las evidencias muestran que los penes pequeños eran considerados mejores que los más grandes”

Los penes grandes eran asociados con características muy específicas: la estupidez, la lujuria y la fealdad. Donde encontraban el verdadero valor los hombres de la Antigua Grecia era en su cerebro y no en su entrepierna.

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