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Los arrepentidos

by Mar Marquez
Los arrepentidos

Los arrepentidos

Pecadores de Lujuria


Los arrepentidos de sus impulsos son muy peligrosos.

En una oleada de valentía — propulsada por su energía sexual movida después de un largo tiempo estanco — son capaces de mover hilos de muchos colores y de enfrentarse a todo:

  • al juego de una libertad fingida ante uno mismo y los demás,
  • al imaginario de un nuevo yo con el que lidia como si hubiera estado ahí toda la vida,
  • a la conquista de terrenos impensables por un chute de ego que le eleva de la rutina de sus quehaceres.

El placer se vuelve error.

Pensamientos nublados, caos de palabras e imágenes, un “no sé yo ni por qué” con el que justifica la inmadurez de sus actos.

Empieza la batalla de las mierdas:

  • Una Tomatina que salpica gravemente a los que le rodean mientras se arrepiente de todo y de nada a la vez.
  • Un Carnaval de verdades a medias con las que aletea para sobrevivir mientras se avergüenza y se enorgullece a la vez.

Más despierto que nunca y con más sueño que nunca para que el tiempo pase rápido y se lleve el olor fétido de la capa mugrienta de héroe que vistió minutos sueltos en días desperdigados.

Suspira por lo vivido y lo dolido llorando ante el dolor que le ha dado un placer efímero de ego escuchado y palpado.

Arrepentido el hombre se enfrenta sin dar la cara, asume sin admitir y propone con un abanico de posibilidades mermadas. Expía su culpa arrojando piedras de papel arrugado en el tejado de otros. Se lamenta en silencio de perder lo que le ayudó a volar y sofoca su condena en el sueño de un futuro tan próspero como el lejano pasado.

Los arrepentidos llevan el peso de una moral castigadora que anula la libertad y apaga el pensamiento para asumir y obedecer ante lo que dictaminan otros, pero ellos firman. Desentrenados pensadores sin argumentos para una defensa válida que les salve del juicio inquisitorio. Pésimos oradores que se pierden en el mundo de las pasiones sin consciencia acunados en el vientre del ‘ no es del todo mi responsabilidad’.

Por supuesto que me he arrepentido alguna vez pero ha sido unsentimiento jamás usado como argumento para defender una condena.

Mi arrepentimiento ha sido una reflexión personal en la que en la balanza de lo obtenido y lo perdido crea precedentes que ayudan a tomar futuras decisiones de comportamiento. Porque lo elegí yo, y esto solo lleva detrás un punto y final. Porque elijo siendo fiel a mi sistema de valores, y eso me aleja de ese estado de penitencia.

No quiero arrepentidos en mi vida. Quiero seres libres y sinceros capaces de afrontar sus decisiones duren los segundos que duren.

No son una pérdida, son una carga menos que soportar.

Foto de Portada: Alexa Meade, innovadora artista que pinta directamente sobre personas y objetos,

La diosa Justicia. Nozal, 1999.

A la diosa Justicia se la representaba con una cinta tapándola los ojos, una balanza y una espada, queriendo significar la equidad de quien no ve y juzga exclusivamente en base a razones objetivas, con equilibrio y justeza, de ahí la balanza; con firmeza y autoridad, de ahí la espada. Sin embargo hoy día, sin perder los atributos escenográficos, la diosa Justicia se ha convertido en una ramera que ve, seduce y cobra.

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