Home Cuerpo ¡Ave Copa, los músculos de mi vagina te saludan!

¡Ave Copa, los músculos de mi vagina te saludan!

by Mar Marquez
¡Ave Copa, los músculos de mi vagina te saludan!

¡Ave Copa, los músculos de mi vagina te saludan!


Soy cabezota y escéptica.

Lo compenso con altas dosis de curiosidad y escucha activa pero, la verdad, podría acabar este post aquí:

¿Por qué mierda he tardado tanto tiempo en probar la copa menstrual?

No tengo palabras.

Hace años que llegó a mi conocimiento. Estoy rodeada de mujeres de mentes inconformistas y luchadoras, y recuerdo hace mas de quince años que me comentaron algo que llamaban copa lunar. Se vendía solo por internet y fue la compra de mis conocidas más activas en luchas feministas y anticonsumo.

Yo no era así = no me interesé por la copa. Maldita ignorancia.

Desde los 12 años, cada mes de mi vida ha estado marcado por el miedo y el estrés del Día Rojo, a veces vivido como una auténtica enfermedad. Bajadas de tensión, agotamiento físico y anímico y un dolor abismal, todo ello coronado con la magnífica sensación de llevar un pañal entre las piernas o un succionador de algodón que siempre me desagradó sentir dentro.

Mi lucha con la vivencia de la menstruación ha sido larga y está llena de tanta experiencia, investigación y crecimiento que le dedicaré varios posts más adelante para gritarlo al mundo.

Ayer estrené mi copa. La saqué de su fundita de rassso rosssa, la herví en su hervidor rosssa para microondas y me fui a la ducha como la que lleva entre las manos el Santo Grial, pero rosssa.

Recordé las instrucciones de mi mentora y tras varios intentos y risas bajo la ducha ardientemente relajante por fin me pareció dejarla encajada. Llamando, llamando a central…el pájaro está en el nido….corto…

Ahora solo toca comprobar si todo lo leído y oído era verdad:

1. Tu regla no huele.

Sí señora, no me lo podía creer. Tras 8 horas de horneado, el pastel es inodoro. Absolutamente inodoro. Mah! Ni bien ni mal, sencillamente no huele. Lo que huele es el flujo en el algodón y las bacterias que esto segrega. Descomposición.

El anuncio de los 90 tenía razón: ¿A qué huelen las cosas que no huelen?¿ A qué huelen las nubes? La menstruación solo huele a negocio.

2. Tu cantidad de flujo es inferior a lo que piensas.

Un cuarto de copa en 8 horas de paseo por la gran ciudad. Nada más que decir, señoría.

3. Surge una extraña conexión placentera entre tus flujos y tú.

La segunda vez que fui a vaciarla, contenta y feliz como una niña con una pelota nueva, quise saber más. Me senté en el bidé y me dispuse a experimentar, como cuando de pequeña jugaba en la tierra y me ponía a buscar cochinillas. Vertí su contenido en mis manos y las miré como si me acabaran de quitar una venda de los ojos: era suave, cálido, inodoro y de un color precioso.

Casi me pongo a llorar. La libertad no es negociable.

Experimenté paz. Sentí que algo cambiaba dentro: no es sucia, no es pestosa, no es fea, no me avergüenza, no es aparatosa. Es un maravilloso líquido rojo oscuro que nos permite estar conectadas en la tierra de una manera diferente…pero eso lo hablaré en otro momento.

Me vinieron a la mente los niños de 11 o 12 años y sus primeras eyaculaciones. Probablemente miren su sémen, lo huelan, lo prueben , examinen su textura y su color.

Yo no tuve esa suerte. Yo me asusté, me avergoncé, me pusieron una compresa más ancha que mis piernas ( 1992, eran otros años) y me sentí extraña, diferente y sucia una vez al mes durante mucho tiempo.

Las ventajas de la copa y las desventajas del resto de productos de higiene íntima a nivel orgánico lo podéis leer en multitud de webs, la sensación de libertad física y psicológica solo la podréis sentir si dejáis de ser unas cabezonas escépticas como yo.

“La comprensión y el uso de los dones creativos, sexuales y espirituales del ciclo menstrual.” https://despertadhumanidad.wordpress.com/2014/08/17/luna-roja-miranda-gray-libro-gratis/

Entradas Relacionadas

Leave a Comment